sábado, 4 de julio de 2009

EL LADRÓN DE BICICLETAS

Un hombre busca trabajo en una época en la que escasea, una mujer paga a una supuesta adivina por oír unas palabras que le guíen para salir de la pobreza, un niño…., un niño trabaja y se preocupa por su hermano que es aún un bebé. Podría ser una estampa de hoy en día en casi cualquier parte del mundo, sin embargo, son personajes de una película ambientada en Italia después de la Segunda Guerra Mundial, me refiero a “El ladrón de bicicletas”.

Ese hombre, esa mujer y esos niños constituyen una familia que sobrevive en una Roma en crisis, pero que sigue luchando por llevar una vida menos apurada.Un día, la suerte le sonríe al padre de familia y consigue un buen puesto de trabajo, pero para ello precisa de una bicicleta…, la misma que hacía unos días había llevado a empeñar para conseguir dinero para comer. Así, comienza la impotencia de esta familia, impotencia por no tener la bici que antes tenían…, si poco antes hubiesen sabido que la bici era la llave para mejorar sus vidas, habrían apurado hasta el máximo sus existencias o habrían empeñado cualquier otra cosa, pero eso no había sido capaz de anunciárselo la adivina.

La mujer con ímpetu y decisión quita las sábanas de la cama matrimonial, mientras el marido le mira sin entender.”Sin sábanas se puede dormir” le espeta ella que sin titubear acude a la casa de empeños…Por las sábanas les dan el dinero suficiente para volver a comprar la bici que antes habían empeñado y que ahora era el símbolo de su prosperidad.

El comienzo del primer día de trabajo es todo un ritual en el que la ama de casa se encarga de prepararlo todo para que padre e hijo orgullosamente uniformados vayan en la bici a sus respectivos puestos de trabajo. Todo parece ir sobre ruedas (y nunca mejor dicho), pero mientras el hombre está trabajando, un chaval le coge la bici y se da a la fuga. La impotencia vuelve, la impotencia por haber perdido de nuevo algo que era la clave hacia una vida mejor.

A partir de ese momento padre e hijo inician un periplo desesperado por Roma en busca del ladrón que les ha robado la pieza que les iba a conectar con una vida digna, pero en esa odisea angustiosa que dura un intenso fin de semana, el padre ante la viva mirada de su hijo, roba una bici, perdiendo el último ápice que le queda de dignidad.

Vista esta película a uno ya solo le queda por decir que hoy en día la bici no representaría la importancia que adquiere en este largometraje, ya que probablemente su lugar hoy lo ocupe un coche, pero dejando aparte ese detalle, todo lo demás es de una actualidad increíble, más aún teniendo en cuenta los tiempos que corren..O no es así?

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